11 dibujos sobre papel, en distintos formatos, ejecutados con grafito y toda la gama de ayudantes.

Hablan como no, de las relaciones interpersonales, es decir, de afectos,de recuerdos y de sexo.

Van acompañados de textos que no explican nada, pero que pueden ofrecer una segunda lectura a lo que estás viendo.

                                                          Geral y la perplejidad

LOUISE

 

 Durante un rato  no se movió, estaba envuelta en una especie de tela fina y consistente, esa funda se adaptaba a su cuerpo y dibujaba contornos redondos y simétricos.

la miraba a ratos, me recordaba cuando era pequeño, ayudaba a mi madre a despegar tiras de paño con las que se hacían los abrigos, eran difíciles de abrir y mis dedos de niño casi no tenían la fuerza suficiente y así, mirándola, me parecía que también se esforzaba por salir de ese envoltorio, que sería otra persona completamente distinta a la que entró.

 

Luego despertó, ya era tarde, anochecía. Se desperezó un rato, cenamos y nos fuimos al cine 

Grafito y afines sobre papel caballo de 250 g

50 x 70 cm

Martín B.

MI QUERIDA LOUISE

A Saturnino le cogimos de chico, era una bolita cagona de color azul y pico amarillo, es decir Saturnino era un pato.

Vivíamos en una casa con escaleras de madera y desván, y por allí estaba el bicho, le dábamos de comer pienso y restos de comida, los sábados le sacábamos al parque, a que comiera hierba. Nosotros y otros niños, que eso de tener pato estaba de moda.

Un día Saturnino no apareció, y comimos pollo con arroz, asunto raro porque el arroz era cosa de los domingos, pero todo pasa y pronto se olvida.

No fue sino hasta muchos años después, revisando la biblioteca de mi padre, que encontré un tratado japonés sobre refinadas practicas eróticas, en el había un apartado en el que se describía con detalle e ilustración coloreada, el éxtasis producido al sodomizar un pato y a continuación cortarle la cabeza, haciendo coincidir los estertores del animal con la eyaculación.

Aquello no habría sido sino una rareza más dentro de los libros que durante décadas acumuló mi padre, salvo que estaba cuidadosamente subrayado y anotado con la letra de mi madre.

 

 

Grafito y afines sobre papel caballo de 250 g

70 x 50 cm

Martín B.

LOUISE Y ANNE

Una polilla va hacia el foco luminoso, no puede resistirlo, esa imagen cegadora debe parecerse a la luz al final del túnel que cuentan los que han ido, pero luego se han vuelto.

Anne era una estrella radiante y además de las que intuyes que pueden convertirse en nova y arrasar con todo, sencillamente no había posibilidad de escapar a su atracción si tenías la suerte de caer en su órbita.

Louise no fue una excepción, la pasión irresistible que la encendió, hizo que se transformase en una antorcha humana, empezó a trasmitir calorías a diestro y siniestro, abrasaba por igual hombres y mujeres de toda índole y condición, de hecho tuvo una temporada que se especializó en poceros holandeses.

 

Su relación con Anne no acabó ni mal ni bien, simplemente tanta efusión en la escala Fahrenheit, terminó por achicharrar los termómetros y una tarde Louise bajó a buscar otro y se le olvidó volver...

Grafito y afines sobre papel caballo de 250 g

50 x 70

Martín B.

Colección particular

ANNE

Desparramada y sucia, sudo abundantemente, chorreando desde el canal de las tetas hasta la comisura de los muslos, y miro, distraída, los restos humeantes.

Cogeré pedazos enormes y otros más pequeños y los iré colocando en contenedores plásticos de varios colores y formas; los tengo redondos y altos, planos y rectangulares, largos y estilizados como colas de peces.

 

He pensado en distribuciones aleatorias, fragmentos de rótula en contenedores rosas, robustos fémures en lánguidas y transparentes cajas de espagueti, ojos suaves y esféricos en fascinantes envolturas de celofanes irisados...

Grafito y afines sobre Geler de 190 g

100 x 70 cm

Martín B.

ANNE Y GERALD

Alguien constante y paciente se esforzó durante meses para construir esa oquedad, está a la altura de los muslos y una vez que te tiendes dentro se vuelve acogedora y  tibia.

Horizontal y oscuro, vuelvo mi pensamiento hacia adentro y lo construyo de movimientos silenciosos y fluidos, no abro los ojos, puedo sentir la tensión de la madera, la vibración de la cuerda en el aire limpio, la flexibilidad de tendones y la potencia de los músculos. La respiración se vuelve parsimoniosa, más lenta, casi se detiene, entonces aún soporto un instante más y suelto la flecha.

Creo que estuve en ella muchas veces, durante muchos años.

Me gustaba sobre todo cuando,

 

 ... afuera es el frío.

Grafito y afines sobre papel caballo de 250 g

40 x 50 cm

Martín B.

GERALD Y LOUISE

He dejado uno de mis ojos en el alfeizar de tu ventana, es un ojo de los buenos, de los de ver y me transmite puntualmente todos tus pasos, del salón a la cocina y de tu habitación al baño.

Esta delicia se ha visto acrecentada desde que has encontrado un amor distinto al mío.  Carne golosa de movimiento, aromas que imagino, palabras que no oigo.

En  los días que hay, de lluvia, mis células ópticas se diluyen en la tibieza del agua. La visión, velada, hace que poco a poco os vaya perdiendo, deshechas una en la otra o a lo mejor en una sola

 

Queriendo, me vuelvo melancólico y giro mi cornea artificial hacia la calle.

Grafito y afines sobre caballo de 250 g

50 x 40 cm

Martín B.

 

GERALD

Solo veía aquello en lo que quería creer, era completamente ciego para todo lo demás, no le importaba la evidencia, el consejo, o la palabra del otro.

Era un topo, pero enorme y voluptuoso, verdaderamente capaz de olfatearla y saber si había salido de la habitación, esa cualidad de sabueso adiestrado era lo que ella consentía y alentaba.

 

La adoración absoluta.

Grafito y afines sobre papel caballo de 250 g

50 x 70 cm

Martín B.

 

GERALD Y RAMÓN

Era una lotería con orden, lo fundamental era no salirse nunca de tu lugar y si eras obediente y paciente siempre te llegaba el turno.

 

El tiempo de espera también es importante, haces de contador de tus propios latidos, solo hay que esforzarse un poco y apretar contra algo, en este ejercicio de presión lo adecuado es dejar parte de la caja torácica en hueco, caja con caja, así se amplifica la resonancia hasta que empieza a dolerte la garganta, pero no pares, cierra fuerte los ojos y sigue respirando

Grafito y afines sobre papel Caballo de 250 g

50 x 40 cm

Martín B.

LOUISE, ANNE, GERALD Y RAMÓN

Puede que yo fuera tonto desde pequeño, dice mi hermano el listo, que me atizaron con la mano del almirez, pero bien, en condiciones, el chichón que me salió en la cocorota era como un flotador de goma en medio de la charca de los gorrinos, sería por eso o porque yo ya venía de mano, quién sabe?

El caso es que hoy es sábado, sábado de primavera y llueve como de acabar el mundo, voy a coger el pan y me cubro con un pequeño gorro que apenas me deja ver, y no, no la vi venir, estaba detrás de un paraguas negro tamaño familiar, sí, de esos que cobijan media docena de mormones en las películas americanas.

 

No sé si Anne era americana, lo que sí sé, es que se  había leído el quijote, porque me embistió como si yo fuera un molino, cuando me derriba de mí mismo, Gerald aprovecha para atizarme con  el bolso en la frente, hecho empírico que hace que me desplace en sentido contrario, momento tonto en el que Louise me remata con uno de esos paraguas diminutos, de señora, que esconden dentro una porra de cantero.

Me llevaron a su casa y me prodigan múltiples cuidados, todos relacionados con la salud, algo de no sé qué, de médicos y enfermeras, me visten y se desvisten, se visten y yo no. No sé, todo parece muy profesional, pero que al final siempre acabamos follando.

 

En fin, me asomo a la ventana y sigue lloviendo, es jueves.

Grafito y afines sobre Incissioni blanco de 310 g

60 x 80 cm

Martín B.

LOUISE Y RAMÓN

Iba de mañana por los pueblos pregonando su mercancía, llevaba una moto pequeña a la que le había acoplado una nevera blanca y azul de tamaño medio.

Hombre parsimonioso, primero conectaba el tubo al boqueral y este a la correa de distribución del motorcillo de dos tiempos, lo que generaba tal calorina que todo el cableado estaba repelado y tan compartido, que cuando se revolucionaba le saltaba el intermitente de la izquierda.

Para  ese momento la paciente ya estaba colocada con el culo en pompa, asunto que hacía que nuestro hombre, presuroso, le aplicase el aspirador casero a las nalgas granujientas.

Nunca supimos si semejante remedio conseguía acabar con las lorchas mantecosas y el delicado sebo refinado acababa en la nevera azul y blanca instalada en el soportín del ciclomotor.

Esas vicisitudes no tenían un tiempo determinado, si no que discurrían al albur de los participantes, aunque indudablemente algún efecto beneficioso tenía, porque al acabar la sesión ambos parecían plenamente satisfechos.

 

Ya a media tarde y a lo lejos, se perdía en el horizonte aquel mago de la cosmética, paisano sabio en esos oscuros tiempos de incertidumbre.

Grafito y afines sobre papel caballo de 250 g

50 x 23 cm

Martín B.

LOUISE, ANNE Y GERALD

...y le dije, oye Ramón, que me ha dicho tu mujer que tienes una lengua larga y golosota como la del camaleón.

-lo que me tenía emberrinchá era el culo, que lo marcaba todo y lo tenía comuna piedra, que ganas me daban de amasárselo un rato, ahí bien masao.

...como distraído todo el día, yo creo que me mira sin ver, a saber dónde tiene la cabeza, que nimescucha¡¡¡

Y entonces el tío, se puso como una malva, jojo, hasta sudores lentraban

-Y es que cada vez que se levantaba a la fotocopiadora, me lo ponía al ladito y yo hacía ñan, ñan con la boca y claro hasta que la guarra de la jefa me clichó, que pami que también le había puesto el ojo encima, que ya sabes como es, que las quiere todas para ella

 

...le preguntas y es como hablar con una maceta, que si el trabajo, que si no sé que...

Grafito y afines sobre caballo de 250 g

50 x 70 cm

Martín B.

MANCHA DE TINTA